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Tras ver cómo su equipo remontaba un encuentro por segunda vez en la fase eliminatoria de la actual edición -gracias a un doblete de Jude Bellingham-, Tuchel tomó por sorpresa a muchos con sus comentarios posteriores al partido. "El resultado es fantástico", reconoció el director técnico de origen teutón. "Estamos en las semifinales. Es increíble. Pero no estoy contento con la actuación. En todos los sentidos. El compromiso está ahí, pero nos complicamos mucho con la forma en que jugamos: descuidados, con muchos errores técnicos, sin la rapidez necesaria y sin la consistencia requerida. Hoy tuvimos suerte".
Tuchel también reconoció el espíritu y la tenacidad que habían demostrado sus jugadores, pero su mensaje principal fue muy claro: Inglaterra debe mejorar si quiere vencer a Argentina, la campeona vigente.
Algo similar ocurrió en el triunfo ante México, uno de los anfitriones, en los octavos de final. "Todavía hay una desconexión entre nosotros y la mejor versión de nosotros mismos que yo veo", puntualizó tras la clasificación en el Estadio Ciudad de México.
La negativa del exentrenador del Chelsea y del Borussia Dortmund a dejar que el éxito lo lleve a la comodidad ha sido, desde hace tiempo, una característica de su estilo de entrenamiento, y Bellingham, héroe en los cuartos de final, es uno de los que conocen a la perfección el estilo de Tuchel.
El certamen del jugador del Real Madrid ha sido, hasta ahora, sensacional. Anotó seis goles e igualó el rendimiento del capitán Harry Kane. Sin embargo, antes del Mundial, no le había asegurado la titularidad a Bellingham. El seleccionador insistió una y otra vez en que su principal competidor por el puesto era Morgan Rogers, subrayando que la reputación no determinaría su once inicial y desafiando a Bellingham por cómo canalizaba sus emociones en la cancha.
Esas dudas se disiparon en el estreno de la Copa Mundial, ante Croacia, cuando Jude comenzó el encuentro entre los once y, poco a poco, se erigió en figura y pieza inamovible del esquema.
Tuchel nunca renunció a su idea, ni siquiera en el fútbol inglés. Muchos de sus jugadores del Chelsea se enfrentaron a desafíos similares durante los 20 meses que estuvo al mando en Stamford Bridge, un período en el que le dio a los Blues su segundo título en la UEFA Champions League.
Quizás el ejemplo más claro se dio poco después de la llegada de Tuchel al Chelsea en enero de 2021. Callum Hudson-Odoi entró al campo en el entretiempo de un partido de la Premier League contra el Southampton, pero fue sustituido nuevamente tras solo 31 minutos. Tuchel no ocultó el motivo y declaró en ese momento: "No estaba contento con su actitud, su energía y su contrapresión. Exigimos el 100 por ciento".
Parecía una declaración pública severa, pero las siguientes palabras de Tuchel revelaron un elemento igualmente importante de su enfoque. "Mañana ya se habrá olvidado", agregó, indicando que Hudson-Odoi aún tenía todas las posibilidades de ser titular en el próximo partido del Chelsea contra el Atlético de Madrid por la principal competición europea. Tres días después, Hudson-Odoi volvió a la alineación titular y el Chelsea logró una importante victoria.
El delantero alemán, Kai Havertz también pasó por una situación similar. El técnico alemán expresó constantemente su confianza en la calidad de su compatriota durante una difícil primera temporada en el fútbol inglés, pero también intentó impulsarlo para que alcanzara altos estándares. Después de que Havertz brillara en la victoria por 4-1 sobre el Crystal Palace en abril de 2021, Tuchel dijo: "Tiene que darlo todo, una y otra vez. Así es la vida de un jugador ofensivo en el Chelsea". Unas semanas más tarde, Havertz anotó el único gol de la final de la Champions, en la que el Chelsea derrotó al Manchester City, en Portugal.
Inglaterra se enfrenta ahora a un reto similar. Llegar a las semifinales representa un gran logro, sobre todo después de otro partido agotador; el elenco británico ha tenido que remontar dos veces para ganar en la fase eliminatoria, con las victorias sobre RD Congo y Noruega, además del exigente triunfo contra México en el que los Tres Leones jugaron gran parte de la segunda mitad con diez hombres.
Puede que los jugadores de Tuchel no siempre estén de acuerdo con sus ideales, pero él rara vez parece preocuparse por esa resistencia, sobre todo porque su historial habla por sí solo. Con 11 trofeos importantes ganados a lo largo de sus etapas en el Dortmund, el Chelsea, el París Saint-Germain y el Bayern de Múnich, Tuchel ahora tiene la mirada puesta en el premio más importante del fútbol. Argentina se interpone primero en el camino de Inglaterra en la semifinal, y su entrenador esperará una respuesta a su llamado público de atención.